Mostrando las entradas con la etiqueta Niño Jesús. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Niño Jesús. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de octubre de 2020

Santo Niño Jesús de Praga

Santo Niño Jesús de Praga es una de las advocaciones más conocidas de la infancia de Jesucristo, atrae a millones de peregrinos que, con gran fe, ofrecen sus más sinceras y sentidas súplicas al mismo Jesús representado en esta bella imagen de cera como un pequeño infante. 

Leyenda del Niño Jesús de Praga

Todas las cosas tienen un poco de leyenda y también la imagen del Milagroso Niño Jesús de Praga tiene la suya y muy bella por cierto.

Allá por el final de la Edad Media, entre Córdoba y Sevilla, al sur de las márgenes del Guadalquivir, hay un monasterio famoso, lleno de monjes con largas barbas y ásperas vestiduras. Después de un incursión de los moros que pueblan la zona, queda reducido a ruinas, y solo cuatro monjes se salvaron de la catástrofe. Entre ellos está FRAY JOSÉ DE LA SANTA CASA, un lego con corazón de santo y cabeza y manos de artista, pero sobre todo con un amor desbordante a la Santa Infancia de Jesús. En cualquier oficio que la obediencia le mandase, se le encontraba infaliblemente entretenido, pensando y hablando con el Niño Jesús.

Un buen día Fray José está barriendo el suelo del monasterio y de repente se le presenta un hermoso niño que le dice: -¡Qué bien barres, fray José, y que brillante dejas el suelo! ¿Serías capaz de recitar el Ave María?. -Si. -Pues entonces, dila.


Fray José deja a un lado la escoba, se recoge, junta las manos y con los ojos bajos, comienza la salutación angélica. Al llegar a las palabras "et benedictus fructus ventris tui" (y bendito el fruto de tu vientre), el niño le interrumpe y le dice: ¡ESE SOY YO!, y enseguida desaparece.

Fray José grita extasiado:-¡Vuelve Pequeño Jesús, porque de otro modo moriré del deseo de verte!. Pero Jesús no vino. Y Fray José, seguía llamandolo día tras día, en la celda, en el huerto, en la cocina... en todas partes. Al fin un día sintió que la voz de Jesús le respondía: -"Volveré, pero cuida de tener todo preparado para que a mi llegada hagas de mi una estatua de cera en todo igual a como soy". Fray José corrió a contarselo al padre prior, pidiéndole cera, un cuchillo y un pincel. El Superior se lo concedió y Fray José se entregó con ilusión a modelar una estatua de cera del Niño que había visto. Hacía una y la deshacía, para hacer otra, pues nunca estaba conforme, y cada una que hacía le salía más bella que la anterior, y así pasaba el tiempo, esperando que regresase su Amado Jesusito.

Y por fin llegó el día en el que rodeado de ángeles, se le presenta el Niño Jesús, y Fray José en extásis, pero con la mayor naturalidad pone los ojos en el Divino modelo y copia al Niño que se tiene delante. Cuando termina y observa que su estatua es igual al Sagrado Modelo, estalla en risas y llantos de alegría, cae de rodillas delante de ella y posando la cabeza sobre las manos juntas, muere. Y los mismos ángeles que acompañaron a su Niño Jesús, recogieron su espíritu y lo llevaron al Paraíso. Los religiosos enterraron piadosamente el cuerpo del santo lego y con particular devoción colocaron la imagen de cera del Niño Jesús en el oratorio del monasterio.

Aquella misma noche Fray José se apareció en sueños al Padre Prior, comunicándole lo siguiente: "Esta estatua, hecha indignamente por mi, no es para el monasterio. Dentro de un año vendrá Doña Isabel Manríquez de Lara, a quien se la daréis, quien a su vez se la entregará a su hija como regalo de bodas, quien la llevará a Bohemia y de la capital de aquel reino será llamado -Niño Jesús de Praga- entre los pueblos y naciones. La gracia, la paz y la misericordia descenderán a la tierra por El escogida para habitar en ella, el pueblo de aquel reino será su pueblo, y El será su PEQUEÑO REY".

Y efectivamente al año en punto, Doña Isabel Manríquez de Lara, en un viaje de recreo por la zona, topó con las ruinas del monasterio, y el prior, ya único superviviente le entregó la imagen del Niño Jesús, contándole su fascinante historia. La dama llena de alegría, retornó a su castillo de Sierra Morena, muy cerca de Córdoba. Y aquí la leyenda deja paso a la Historia...

Historia de la devoción al Niño Jesús de Praga

La historia cuenta que la devoción al Niño Jesús de Praga surgió a comienzos del siglo XVII. En 1620, el emperador de Alemania, Fernando II, en agradecimiento por una victoria conseguida en una batalla, fundó un convento de Padres Carmelitas en Praga. En torno a 1628 estalló en la ciudad una guerra, y el monasterio sufrió grandes penurias y calamidades que hacían muy difícil la vida de sus religiosos.

Todo esto cambiaría gracias a la princesa Polixena Lobkowitz, quién sintiendo profundamente las necesidades de los Carmelitas, decidió regalar a los religiosos una pequeña imagen del Niño Jesús. La talla, de unos 48 centímetros y realizada en cera, representaba al Divino Infante de pie, con la mano derecha levantada en actitud de bendecir, mientras que con la izquierda sostiene un globo dorado que representa a la tierra. La imagen, de la que se dice que es de origen español, había sido regalada con anterioridad por la madre de la princesa con motivo del matrimonio de su hija.

La imagen fue colocada en un lugar de privilegio por los Carmelitas y el convento comenzó a mejorar sus condiciones gracias a la intermediación del Niño Jesús. Poco tiempo después, en 1631, estallaría de nuevo una guerra, por lo que los religiosos se vieron obligados a abandonar el convento, y la imagen del milagroso Niño fue ultrajada y arrojada a los escombros por los invasores. En 1635 los Carmelitas regresarían a Praga, y uno de los monjes, el padre Cirilo, encontró la imagen entre los escombros, devolviéndola al culto.

Tras examinar la imagen, el monje descubrió que tenía sus manos mutiladas Estando el padre Cirilo rezando ante la imagen, oyó una voz que le decía «tened piedad de mí y yo me apiadaré de vosotros. Devolvedme mis manos y yo os devolveré la paz. Cuanto más me honrareis, tanto más os bendeciré». Tras examinar la imagen, el monje descubrió que tenía sus manos mutiladas, empezando desde entonces a buscar fondos para poder repararla. Tras muchas vicisitudes y respuestas negativas a las rogativas del padre Cirilo, un día se presentó un desconocido que se ofreció voluntariamente a reparar los desperfectos de la imagen. Tras ello, sus devotos recibieron desde aquel momento grandes beneficios.

Finalmente, en 1642, la princesa Lobkowitz edificó un santuario en su honor, al que acudían devotos de todos los lugares del mundo. En 1655, el conde Martinitz, Marqués de Bohemia, regalaría una corona de oro esmaltada con perlas y diamantes. Su reputación milagrosa se expandió por todos los lugares del mundo hasta convertirse en una de las devociones más importantes de la historia. De hecho, Santa Teresa de Jesús profesaba un gran fervor al Divino Niño.

La imagen del Santo Niño de Praga ha recibido varias distinciones papales, entre ellas; el Papa León XIII, instituyó la Congregación del Niño de Jesús de Praga en 1896, el Papa San Pío X, organizó la Cofradía del Niño Jesús de Praga en 1913, y más recientemente, el Papa Benedicto XVI, donó una corona de oro a la imagen durante su visita apostólica a la República Checa en septiembre de 2009.

La milagrosa imagen del Niño Jesús

Es una imagen de cera de Jesús en su etapa infantil, que se encuentra en la Iglesia de Santa María de la Victoria y San Antonio de Padua (Kostel Panny Marie Vítězné), en la calle carmelita del barrio de Malá Strana, en la ciudad de Praga (capital de la República Checa). Leyendas piadosas sostienen que la imagen del Santo Niño de Praga una vez perteneció a Santa Teresa de Jesús y es considerada una imagen milagrosa, especialmente entre las mujeres embarazadas. La imagen fue donada a los frailes Carmelitas en 1628 por la Princesa Polixena de Lobkowitz.

Hay dos imágenes originarias en la Iglesia de San Pedro del pueblo de Treviño (Burgos, España). En el retablo del altar derecho del crucero, y en las calles laterales, parte inferior, hay dos hornacinas que contienen esas dos imágenes de gran antigüedad, de pie y de cuerpo entero, de un niño con el orbe en una mano y con vestidos de tela bordada. En un lateral de la plaza de la iglesia está el edificio, con su escudo, que fue de los Condes de Treviño.

En la Iglesia de San Francisco de Asís en Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias, España), también se encuentra una imagen del Santo Niño de Praga. Además, descendientes de la Familia Manrique de Lara llegaron a Tenerife, mantuvieron la devoción e incluso, donaron a la imagen original del Santo Niño un manto blanco tejido en la isla. En la misma ciudad de Santa Cruz de Tenerife, en la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán (perteneciente a la Orden Carmelita) se encuentra establecida la Cofradía del Niño Jesús de Praga.

En la ciudad de Lima, en el Santuario de Nuestra Señora del Carmen (perteneciente a la Orden Carmelita) se encuentra establecida una Cofradía del Niño Jesús de Praga.

En la ciudad de Santiago de Chile, en la Iglesia del Niño Jesús de Praga (perteneciente a la Orden de los Carmelitas Descalzos) se encuentra una réplica de la imagen que es venerada de manera especial todos los martes y los cuartos domingos de cada mes.

En la ciudad de Medellín, Colombia, en la parroquia de la Arquidiócesis de Medellín fundó el Santuario Niño Jesús de Praga donde cientos de fieles peregrinan los 25 de cada mes y su fiesta se celebra el 25 de agosto.

En la Villa de Espita, Yucatán, México, se encuentra una imagen del Niño Dios de Praga en la parroquia de San José, a dicha imagen el pueblo espiteño le tiene gran devoción y le realiza una gran fiesta en su honor del 19 al 28 de diciembre, siendo el 25 el día más importante.

Festividad al Santo Niño de Praga

La Fiesta del Niño Jesús de Praga se celebra actualmente el primer domingo del mes de junio, y su imagen, se venera en un rico retablo dorado en la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria y San Antonio de Padua, no muy lejos de la Catedral de Praga. En la iglesia también se encuentra el Museo del Niño Jesús de Praga, en donde se exponen todas sus alhajas y sobre todo, sus mantos con trajes de otros colores litúrgicos, que cada cierto tiempo le son cambiados a la imagen.

También el 25 de enero se conmemora la solemnidad del Niño Jesús de Praga, de hecho, durante esos días, la hermandad del Carmen de San Cayetano, que lo incluye como titular, ha llevado a cabo un solemne triduo en su honor.

Oración revelada por la Virgen al P. Cirilo 

Oh, Niño Jesús, yo recurro a Ti y te ruego por la intercesión de tu Santa Madre, me asistas en esta necesidad (pídase el favor que se desea obtener), porque creo firmemente que tu Divinidad me puede socorrer.

Espero con toda confianza obtener tu santa gracia. Te amo con todo el corazón y con todas las fuerzas de mi alma. Me arrepiento sinceramente de todos mis pecados, y te suplico, oh buen Jesús, me des fuerzas para triunfar. Propongo no ofenderte y me ofrezco a ti, dispuesto a sufrir antes que hacerte sufrir.

De ahora en adelante, quiero servirte con toda fidelidad, y por tu amor ¡oh Divino Niño! amaré a mi prójimo como a mí mismo. Niño omnipotente, Señor Jesús, nuevamente te suplico me asistas en esta circunstancia (se manifiesta). Concédeme la gracia de poseerte eternamente con María y José y adorarte con los Ángeles en la Corte del Cielo. Amén.

Oración al Milagroso Niño de Praga

¡Oh Milagroso Niñito Jesús! Te suplicamos que mires nuestros corazones enfermos. Deja que tu Corazón de gran misericordia se apiade y nos de la gracia que te rogamos de rodillas.

(Aquí se presenta la intención)

Límpianos del dolor y de la desesperación, de las enfermedades y desgracias que nos agobian. Acuérdate de todos los méritos de tu santísima infancia, y oye nuestra súplica. Danos tu consolación y tu gracia para que eternamente te podamos adorar junto al Padre y al Espíritu Santo, Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Fuentes



viernes, 3 de abril de 2020

Bendice nuestro hogar Divino Niño

Bendice nuestro hogar Divino Niño Jesús. Bendice y protege las casas donde está expuesta y es honrada tu Sagrada Imagen: Te elegimos hoy y para siempre por Señor y Dueño de esta casa, y te pedimos que te dignes demostrar en ella tu poderoso auxilio, preservándola de las enfermedades, del fuego, del rayo, de las inundaciones, de los terremotos, de los ladrones, de las discordias y de los peligros de la guerra.


Bendice y protege a las personas que aquí habitan, y concédeles la paz, una gran fe, verdadero amor a Dios y al prójimo, paciencia en las penas, esperanza en la Vida Eterna, facilidades de trabajo, empleo y estudio, y la gracia de evitar los malos ejemplos, el vicio, el pecado, la condenación eterna y todas las demás desgracias y accidentes.

Divino Niño Jesús, BENDICE NUESTRO HOGAR. Amén.


martes, 27 de agosto de 2019

Divina Infancia (Acto de Oración)

Este acto de oración toma como base la Coronilla a la Divina Infancia de Jesús, y busca glorificar a Nuestro Señor Jesucristo por los méritos de su Divina Infancia. Se compone de 3 Padres Nuestros y 12 Ave María (una por cada año de la niñez de Jesús), meditando también 12 misterios descritos en pasajes bíblicos referentes a su etapa infantil en nuestro mundo, desde su encarnación y nacimiento, hasta la visita al Templo de Jerusalén. Cada misterio se acompaña de una lectura bíblica, reflexiones (algunas de ellas escritas por algún Santo o Sacerdote) y un canto, dejando después un breve momento de silencio para permitir la meditación de los congregados. Si se realiza en tiempo de Navidad, pueden utilizarse algunos villancicos.

Acto de Oración a la Divina Infancia de Jesús

Señal de la Cruz: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Credo: Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, y creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos y al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso, desde ahí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén.

Oh, Divino Niño Jesús, por los méritos de tu infancia, humildemente te pido (menciona las peticiones o favores).
Adorada y glorificada sea la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.

Adorado y Glorificado sea el Padre.
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
Padre Nuestro: Padre Nuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden; no nos dejes caer en tentación; líbranos del mal. Amén.

Adorado y Glorificado sea el Hijo.
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
Padre Nuestro: Padre Nuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden; no nos dejes caer en tentación; líbranos del mal. Amén.

Adorado y Glorificado sea el Espíritu Santo.
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
Padre Nuestro: Padre Nuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden; no nos dejes caer en tentación; líbranos del mal. Amén.

Misterio 1: La encarnación.

“Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel (que significa Dios con Nosotros).” [Isaías 7,14]

“Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.” [San Juan 1,14]

La encarnación es la demostración por excelencia del Amor de Dios hacia los hombres, pues la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, Dios, se hace partícipe de la naturaleza humana en unidad de persona.

Señor, Tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen María; concédenos, en tu bondad, que cuantos confesamos a nuestro Redentor, como Dios y como hombre verdadero, lleguemos a hacernos semejantes a Él en su naturaleza divina.

Dulcísimo Niño Jesús, te adoro en el Misterio de tu Encarnación.

Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por ellas y nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.

CANTO: La Palabra se encarnó, La Anunciación o Regalo de Dios.

Misterio 2: La visita de María a Isabel.

María “Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».” [San Lucas 1, 40-45]

Cuando María visitó a Isabel, Juan, desde el vientre saltaba, grande era el gozo de estar frente al Mesías. Podemos pensar en ese momento como la santificación de Juan, el precursor, el bautista. Es el Salto de Gozo de Juan dentro de su madre, ante la presencia de la Virgen María, aquella que es Bendita entre las Mujeres, y Jesús, el fruto Bendito de su Vientre.

Dulcísimo Niño Jesús, te adoro en el Misterio de la Visitación.

Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por ellas y nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.

CANTO: Magnificat de Jésed, Hermana Glenda.

Misterio 3: El nacimiento de Jesús.

“José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.” [San Lucas 2,4-7]

Aquel que tiene en el Cielo su sede, está contenido en la estrechez de un pesebre, a fin de que nosotros pudiésemos dilatarnos en el goce de un reino eterno. En el pesebre está reclinado Aquel que es el pan de los Ángeles, para que nosotros carnales fuésemos restaurados a saciedad con el trigo de su carne. [San Beda]

Dulcísimo Niño Jesús, te adoro en el Misterio de tu Nacimiento.

Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por ellas y nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.


Misterio 4: Los Pastores adoran al Niño.

Los pastores “Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido” [San Lucas 2,16-20]

En Ángel anunció a María, se apareció a José, se mostró a los pastores de Belén. No se dirigió a los fariseos y escribas, eran demasiado corrompidos y víctimas de su envidia. Los pastores, en cambio, eran sencillos y fieles a la ley. La sencillez es el camino seguro que lleva a la sabiduría. [San Juan Crisóstomo]

Dulcísimo Niño Jesús, te adoro en el Misterio de la Adoración de los pastores.

Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por ellas y nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.


Misterio 5: La Circuncisión.

“Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.” [San Lucas 2,21]

La circuncisión era el signo de incorporación al pueblo de Israel y solía imponerse en este día el nombre al niño, era la incorporación real y nominal a Israel. José, de acuerdo con María, debió de ser el que le impuso el nombre, ya el ángel lo había anunciado. Y se le llamó Jesús, que significa Salvador, pues esa era su misión. Y con la dolorosa circuncisión, Cristo derramó ya la primera sangre redentora.

Dulcísimo Niño Jesús, te adoro en el Misterio de la Circuncisión.

Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por ellas y nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.

CANTO:.

Misterio 6: La Epifanía.

“Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su Madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.” [San Mateo 2,10-11].

Son los ángeles quienes anuncian a Cristo a los pastores; a los Magos, es la estrella quien les guía hasta Él. A unos y otros habla la lengua de los cielos, porque la lengua de los profetas estaba muda. Los ángeles habitan e el cielo, las estrellas adornan el cielo, a unos y a otros los cielos narran la Gloria del Señor. [San Agustín]

Además de la aparición del astro que brilló a sus ojos, un rayo más brillante de verdad iluminó sus corazones, y esto pertenece a la iluminación de la fe. [Papa San León]

Dulcísimo Niño Jesús, te adoro en el Misterio de tu Epifanía.

Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por ellas y nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.

CANTO: Reyes son.

Misterio 7: La Presentación.

“Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.” [San Lucas 2,22-23]

Le pusieron el nombre Jesús, que significa Salvador.

Es el nombre más bello y más santo. Dios ha dado a nuestro Salvador un nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos. [San Pablo]

…Así también, fue presentado en el templo por nosotros, a fin de que aprendiésemos a presentarnos nosotros mismos a Dios. [San Atanasio]

Dulcísimo Niño Jesús, te adoro en el Misterio de tu Presentación en el Templo.

Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por ellas y nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.

CANTO: En los valles.

Misterio 8: La huida a Egipto.

“…El Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.” [San Mateo 2,13-14].

Mira como, apenas nacido Jesús, el tirano se muestra furioso, y la madre con el niño huye a región extraña, para que, si también nosotros somos atribulados al dedicarnos a una obra santa, no nos acobardemos, sino más bien, cobremos ánimo y fuerza para luchar y vencer. El ejemplo lo tenemos delante. [San Juan Crisóstomo].

Dulcísimo Niño Jesús, te adoro en el Misterio de tu Huida a Egipto.

Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por ellas y nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.


Misterio 9: La vida en Egipto.

“Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: Desde Egipto llamé a mi hijo.” [San Mateo 2,15]

El Señor que no se irrita, se acordó siempre de las plagas con que hirió a Egipto, y a Egipto manda ahora a su Hijo y le da la señal y prueba de reconciliación amorosa. Con esta única medicina sana las diez plagas. El Egipto que persiguió al pueblo primogénito es ahora custodio del Hijo Unigénito del Padre. [San Juan Crisóstomo]

Dulcísimo Niño Jesús, te adoro en el Misterio de tu Permanencia en Egipto.

Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por ellas y nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.


Misterio 10: El regreso a Nazaret.

“Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño». José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel. Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea, donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas: Será llamado Nazareno.”
[San Mateo 2,19-23].

El regreso a Nazaret fue para María y José un acontecimiento feliz; volvían a su tierra, a su familia, a lo suyo. Nada esencial había cambiado en su vida desde que habían salido de allí, solamente había ocurrido el nacimiento de Jesús que ya esperaban; lo demás seguía igual. Continuaban siendo pobres, sencillos, humildes, como los demás habitantes de Nazaret.

Dulcísimo Niño Jesús, te adoro en el Misterio de tu regreso a Nazaret.

Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por ellas y nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.

CANTO:.

Misterio 11: La vida oculta.

“Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño crecía y se desarrollaba, llenándose de sabiduría, y la gracia de Dios permanecía con él.” [San Lucas 2,39-40]

Estando sujeto a sus padres, Jesús cumple con el cuarto mandamiento. Se dedicó a ayudar a su padre José en la carpintería y también pasó el tiempo estudiando las tradiciones judías de la época, vive una vida familiar y de trabajo como la de los demás del pueblo. Allí, convierte el trabajo y la vida ordinaria en camino de salvación y de colaboración con Dios. Allí santifica la vida de familia.

"Nazaret es la escuela donde se comienza a entender la vida de Jesús: la escuela del Evangelio.... Es una lección de silencio, de vida familiar, de trabajo." [Papa San Pablo VI]

Es imagen temporal de su obediencia filial a su Padre celestial.

Dulcísimo Niño Jesús, te adoro en el Misterio de tu vida oculta en Nazaret.

Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por ellas y nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.

CANTO: Isha Bethel.

Misterio 12: El Niño en el Templo.

“Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?».” [San Lucas 2,46-49]

Ante los doctores de la Ley, Jesús, aún Niño, pero con mayoría de edad religiosa, puede intervenir, y lo hace: habla, pregunta, escucha. Los doctores de la Ley se admiran de su sabiduría. Desconocemos el contenido de aquellas conversaciones, pero Dios quiere que el Unigénito hable en su Templo en un momento importante en la vida de un israelita. Jesús está creciendo y entrando en su adolescencia. Ya podemos ver el crecimiento gradual, pero estable y creciente, de su sentido de identidad y misión.

Dulcísimo Niño Jesús, tu adoro en el Misterio de tu pérdida y hallazgo en el templo.

Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por ellas y nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.

CANTO: En Niño en el Templo (ver anexo, al final de este artículo).

Para finalizar el Acto de Oración

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios mío, que te dignaste constituir a tu Unigénito Hijo Salvador del género humano, y ordenaste que se llamara Jesús, concédenos que, los que veneramos su Santo Nombre en la Tierra, gocemos de su presencia en los cielos. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Niño amable de mi vida, consuelo de los cristianos, la gracia que necesito pongo en tus benditas manos. Tú qué sabes nuestros pesares pues todos te los confió, da la paz a los turbados y alivio al corazón mío. Aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, pues eres hijo de Dios y alivio de los cristianos. Acuérdate de mí, Niño Jesús Santo, que jamás se ha podido decir que algunos te hayan implorado, sin tu ayuda recibir. Por eso, con fe y confianza, humildes y arrepentidos, llenos de amor y confianza, tu amor pedimos.

Cuando tenga mil dificultades: ayúdame.
De los enemigos del alma: sálvame.
En mis desaciertos: ilumíname.
En mis dudas y penas: confórtame.
En mis soledades: acompáñame.
En mis enfermedades: fortaléceme.
Cuando me desprecien: anímame.
En las tentaciones: defiéndeme.
En las horas difíciles: consuélame.
Con tu corazón paternal: ámame.
Con tu inmenso poder: protégeme.
Y en tus brazos al expirar: recíbeme.

Oh, Divino Niño Jesús, concédeme, por los méritos de tu infancia, las gracias y súplicas que te he pedido, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Señal de la Cruz: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ANEXO

Canto: El Niño en el Templo.

Este canto lo he tomado de Youtube en una serie de videos que sirven para acompañar los misterios del Santo Rosario, en este caso, el quinto misterio gozoso. El canto abarca la cita bíblica del Evangelio de San Lucas 2,46-49, y he anexado un par de estrofas (con letra azul) abarcando los versículos previos, 42-45, respetando la voz y los tiempos en que está compuesto el canto originalmente.

La Pascua terminó en Jerusalén
José y María vuelven a Nazaret
Junto a la caravana
Caminaron todo un día
Mas Jesús no iba con ellos
Se quedó en Jerusalén.

Y angustiados regresaron
A la gran ciudad
¿Dónde estás hijito mío?
Oh, Jesús ¿En dónde estás?

¿Por qué te preocupas, Madre?
¿Qué no sabes que yo tengo
que ocuparme de las cosas de mi Padre?

Al cabo de 3 días le encontró;
Estaba en el templo, le miró
Sentado entre doctores,
haciéndoles preguntas,
se quedaban admirados
por su sabio responder.

Mientras, su Madre, angustiada,
se acerca y lo abraza
¿Por qué nos haces esto,
Hijo mío, mi querer?

¿Por qué te preocupas, Madre?
¿Qué no sabes que yo tengo
que ocuparme de las cosas de mi Padre?


lunes, 27 de agosto de 2018

Rosario al Divino Niño Jesús

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Divino Niño Jesús confiados inmensamente en Ti y por los méritos de tu divina infancia venimos a ofrecerte este Santo Rosario por: (mencionar aquí la intención, petición o necesidad que se quiere pedir).


Invoquemos todos al espíritu Santo:

Santísimo espíritu amado de mi alma, te adoramos, ilumínanos, fortalécenos, guíanos, confórtanos, consuélanos. Prometemos de corazón, someternos a todo lo que deseas para nuestro bien y permite que se realicen tus deseos en nosotros. Danos a conocer tu voluntad, dinos lo que debemos hacer para que lo cumplamos. Santísimo espíritu derrama la paz, en el mundo.

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser tu quién eres y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, no ofenderte, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en tu bondad y misericordia infinita, que me perdonaras, por los méritos de tu preciosísima sangre, pasión y muerte, y me darás gracia para enmendarme, y perseverar en tu santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, vénganos tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quien nos ofende, no nos dejes caer en tentación, líbranos del mal. Amén.

María, Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal.

Por el poder que te concedió el Padre Eterno haciéndote la más poderosa en el cielo y en la tierra, así también asísteme en la tierra para fortificarme y apartarme de mi toda potestad enemiga.

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

¡Oh María!, por tu Inmaculada Concepción, purifica nuestro cuerpo y santifica nuestra alma.

Por la sabiduría que te concedió el Hijo asístenos en el trance de la muerte para llenar nuestra alma de las luces de la fe y de la verdadera sabiduría, para que no la oscurezcan las tinieblas del error y la ignorancia.

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

¡Oh María!, por tu Inmaculada Concepción, purifica nuestro cuerpo y santifica nuestra alma.

Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo haciéndote tan amable que después de Dios eres la más dulce y misericordiosa, asístenos en la muerte llenando nuestra alma de tal suavidad de amor divino, que toda pena y amargura de muerte se cambie para nosotros en delicias.

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

¡Oh María!, por tu Inmaculada Concepción, purifica nuestro cuerpo y santifica nuestra alma.

Gloria al padre, gloria al hijo, y gloria al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos, Amén.


PRIMER MISTERIO: LA ENCARNACIÓN DEL NIÑO JESÚS.

El ángel anuncia a María que va a ser madre del hijo de Dios.

Niño amable de mi vida, consuelo de los cristianos, la gracia que necesito pongo en tus benditas manos.

Divino Niño Jesús, por los méritos de tu encarnación en las purísimas entrañas de María Santísima te pedimos, nos ayudes a llevar una vida Santa llena de paz, de alegría y de buenas obras. Te rogamos Divino Niño Jesús.

Jesús mío, mi amo, mi hermoso niño, te proclamamos nuestro salvador y nuestro amigo.

En las 12 cuentas rosadas:

Divino niño Jesús, por los méritos de tu infancia, escucha nuestra oración.

Al final de la docena:

Oh Dios padre, hijo y espíritu santo, en ti creo, en ti espero, en ti confió siempre.

Divino Niño Jesús, en Ti confío.




SEGUNDO MISTERIO: LA VISITA A SANTA ISABEL

Por los caminos de Judea va la Virgen María a visitar a su prima Isabel quien se pone feliz y su hijo Juan en su vientre saltó de gozo.

Tú qué sabes nuestros pesares pues todos te los confió, da la paz a los turbados y alivio al corazón mío.

Divino Niño Jesús, por los méritos de la visitación de María, te pedimos que visites con tu santa madre nuestros hogares y que te quedes con nosotros, para que en ellos reine la paz y el amor. Te rogamos Divino Niño Jesús.

En la cuenta blanca, al inicio de cada docena:

Jesús mío, mi amo, mi hermoso niño, te proclamamos nuestro salvador y nuestro amigo.

En las 12 cuentas rosadas:

Divino niño Jesús, por los méritos de tu infancia, escucha nuestra oración.

Al final de la docena:

Oh Dios padre, hijo y espíritu santo, en ti creo, en ti espero, en ti confió siempre.

Divino Niño Jesús, en Ti confío.



TERCER MISTERIO: LA NATIVIDAD DEL NIÑO JESÚS

En Belén ha nacido el Niño Jesús. María y José lo cuidan con amor; Gloria a Dios, Gloria a Dios, Gloria a Dios.

Aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, pues eres hijo de Dios y alivio de los cristianos.

Divino Niño Jesús, por los méritos de tu nacimiento en el establo de Belén, te pedimos por todos los Niños que son privados de la vida por el aborto, acógelos en tu gran misericordia. Te rogamos Divino Niño Jesús.

En la cuenta blanca, al inicio de cada docena:

Jesús mío, mi amo, mi hermoso niño, te proclamamos nuestro salvador y nuestro amigo.

En las 12 cuentas rosadas:

Divino niño Jesús, por los méritos de tu infancia, escucha nuestra oración.

Al final de la docena:

Oh Dios padre, hijo y espíritu santo, en ti creo, en ti espero, en ti confió siempre.

Divino Niño Jesús, en Ti confío.



CUARTO MISTERIO: LA PRESENTACIÓN DEL DIVINO NIÑO JESÚS.

José y María llevan al niño a presentarlo a su Señor, entran al templo, Jesús sonríe, le sonríe al anciano Simeón.

Acuérdate de mí, Niño Jesús Santo, que jamás se ha podido decir que algunos te hayan implorado, sin tu ayuda recibir.

Divino Niño Jesús, por los méritos de tu presentación en el templo te pedimos, para que José y María nos pongan en el sagrario como pertenencia tuya para siempre. Te rogamos Divino Niño Jesús.

En la cuenta blanca, al inicio de cada docena:

Jesús mío, mi amo, mi hermoso niño, te proclamamos nuestro salvador y nuestro amigo.

En las 12 cuentas rosadas:

Divino niño Jesús, por los méritos de tu infancia, escucha nuestra oración.

Al final de la docena:

Oh Dios padre, hijo y espíritu santo, en ti creo, en ti espero, en ti confió siempre.

Divino Niño Jesús, en Ti confío.



QUINTO MISTERIO: PERDIDA Y HALLAZGO DEL NIÑO JESÚS.

El niño Jesús se pierde en medio de tanta gente. María y José lo buscan durante tres días y lo encuentran en el templo, con los maestros y doctores de la ley.

Por eso, con fe y confianza, humildes y arrepentidos, llenos de amor y confianza, tu amor pedimos.

Divino Niño Jesús, por los méritos de tu hallazgo con los maestros y doctores de la ley, te pedimos por los padres de la familia, para que cuiden de sus hijos, les den enseñanza bíblica y sepan guiarlos por el buen camino. Te rogamos Divino Niño Jesús.

En la cuenta blanca, al inicio de cada docena:

Jesús mío, mi amo, mi hermoso niño, te proclamamos nuestro salvador y nuestro amigo.

En las 12 cuentas rosadas:

Divino niño Jesús, por los méritos de tu infancia, escucha nuestra oración.

Al final de la docena:

Oh Dios padre, hijo y espíritu santo, en ti creo, en ti espero, en ti confió siempre.

Divino Niño Jesús, en Ti confío.



LETANÍAS AL DIVINO NIÑO JESÚS

Divino Niño Jesús, Verbo del Padre Eterno, conviértenos.
Hijo de María, tómanos como hijo tuyo.
Maestro mío, enséñanos.
Príncipe de la Paz, danos la paz.
Refugio mío, recíbenos.
Pastor mío, alimenta nuestra Alma.
Modelo de paciencia, consuélanos.
Manso y Humilde de corazón, ayúdanos a ser como tú.
Redentor mío, sálvanos.
Mi Dios y mi todo, dirígenos.
Verdad eterna, instrúyenos.
Apoyo mío, danos fuerzas.
Mi justicia, justifícanos.
Mediador mío con el Padre, reconcílianos.
Medico de mi Alma, cúranos.
Juez mío, perdónanos.
Rey mío, gobiérnanos.
Santificación mía, santifícanos.
Pozo de bondad, perdónanos.
Pan vivo del cielo, nútrenos.
Padre del pródigo, recíbenos.
Jubilo de mi Alma, sé nuestra única felicidad.
Ayuda mía, asístenos.
Imán de amor, atráenos.
Protector mío, defiéndenos.
Esperanza mía, sostennos.
Objeto de mi amor, únenos a ti.
Fuente de mi vida, refréscanos.
Mi Divina Victima, redímenos.
Mi último fin, déjanos poseerte.
Mi Gloria, glorifícanos.

DIVINO NIÑO JESÚS, EN TI CONFIO. 
DIVINO NIÑO JESÚS, BENDÍCENOS.


SÚPLICAS PARA TIEMPOS DIFÍCILES

Oh Dios mío, que te dignaste constituir a tu Unigénito Hijo Salvador del género humano, y ordenaste que se llamara Jesús, concédenos que, los que veneramos su Santo Nombre en la Tierra, gocemos de su presencia en los cielos. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


Oh Divino Niño Jesús, mi Dios, mi Señor, tu eres el dueño de mi Corazón.

En nuestras dificultades: AYUDANOS
De los enemigos del alma: SALVANOS
En nuestros desaciertos: ILUMINANOS
En nuestras dudas y penas: CONFORTANOS
En nuestras soledades: ACOMPAÑANOS
En nuestras enfermedades: FORTALECENOS
Cuando nos desprecien: ANIMANOS
En las tentaciones: DEFIENDENOS
En las horas difíciles: CONSUELANOS
Con tu corazón paternal: AMANOS
Con tu inmenso poder: PROTEGENOS
Y en tus brazos al expirar: RECIBENOS. AMEN



ORACIONES AL DIVINO NIÑO JESÚS

Acuérdate ¡Oh dulcísimo niño Jesús que has dicho! “lo que quieran pedir, pídanlo por los méritos de mi infancia, y nada les será negado. Si quieres agradarme confíen en mí, si quieren agradarme más, confíen más, si quieren agradarme inmensamente, confíen inmensamente en mí.” Por los méritos de tu infancia ayúdanos a llevar una vida Santa, perdona nuestras culpas, líbranos de los castigos que nos merecemos, por nuestros pecados y de todos los peligros para el alma y el cuerpo, concédenos aquellos favores que estamos necesitando y después de una vida llena, de paz, alegría y de buenas obras, llévanos a la gloria del paraíso, donde con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amen.

Adorable Niño Jesús, mi único tesoro, dígnate, dulce Bien mío, derramar sobre mi corazón, con la unción de tu gracia, la dulzura y bondad de tus sentimientos divinos, y por los méritos infinitos de tu Santa Infancia, regálame la gracia de un día contemplar tu hermoso Rostro en el cielo. Amén.

Jesús, José y María: bendice nuestros hogares
Jesús, José y María: líbranos de todo mal
Jesús, José y María: salva nuestras almas. Amen.

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, Padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí va a venir a juzgar a vivos y a muertos. Creo en el Espíritu Santo, La Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.



Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

Para mostrar nuestra inmensa confianza en el Divino Niño Jesús digamos por los 12 años de su divina infancia:

Divino Niño Jesús, en Ti confío. (12 veces)

Gloria al padre, gloria al hijo, y gloria al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos, Amén.


ALABANZA AL DIVINO NIÑO JESÚS 

Niño lindo y amoroso de belleza sin igual, eres bello, primoroso y yo te vengo a adorar. El candor de tu mirada inunda con puro amor, me reboza la esperanza y aleja todo temor. Niño, Pastorcito mío de sonrisa angelical, solo en Ti yo confío para librarme del mal. Déjame besarte todo y ofrecerte lo que soy, alma y vida yo te entrego a ti mi Rey y Señor. Divino Niño Jesús, dulce, tierno e inocente, te pido, me confortes con Tu amor ahora y siempre.