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viernes, 21 de agosto de 2020

Ama a tu prójimo como a ti mismo

En Evangelio de hoy (San Mateo 22,34-40), aparece esta hermosa frase dicha por Jesucristo "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", y viene a mi memoria una homilía de hace ya unas semanas, la cual yo no presencié, pero me la platicó una persona que sí la escuchó cuando lo contó el sacerdote.

El sacerdote contó que en una ocasión le tocó ver a un grupo de niños jugando, corriendo, posiblemente en algún parque o lote extenso, y le llamó la atención una niña tal vez de unos 8-9 años que corría junto con los demás cargando a otro niño de unos 6-7 años (tal vez no podía caminar, eso no lo especificó) y no lo soltaba a pesar del tamaño de aquel niño, aunque él era más chico que ella, la diferencia tampoco era muy grande. En eso sucede que la niña, cargando al niño, pasa enfrente del sacerdote y él la detiene para repreguntare como es que lo lleva cargando y corriendo, y a pesar de no ser fácil para ella, no lo suelta, y ella le responde "porque él es mi hermano y lo amo". Ella siguió jugando, con el niño, sin soltarlo, y el sacerdote quedó conmovido por aquellas palabras, que claramente recuerdan el mandamiento de Jesucristo "AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO".

Así debe de ser el amor entre los hermanos, entre los cristianos, inseparable.

Ezequiel 37,1-14.

Salmo 107(106),2-3.4-5.6-7.8-9.

San Mateo 22,34-40


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domingo, 12 de agosto de 2018

Anunciar y Denunciar

La Iglesia nos invita a meditar el Evangelio de Juan, un Evangelio que se diferencia de los otros tres al momento de hablar de la Eucaristía, ya que los Evangelios de Mateo, Lucas y Marcos platican un momento sobre la Institución de la Eucaristía, el Tesoro para las Generaciones; sin embargo, el Evangelio de Juan no sólo lo platica, sino que habla del sentido que la Eucaristía como el Proyecto de Dios para salvarnos tiene en la vida, habla de Jesús como el Pan de Vida, de Jesús como signo para una plena confianza en el Plan de Dios hacia la liberación.

El Señor se nos da para salvarnos, como un alimento para dar fuerza en el paso de la esclavitud a la libertad, ya que podemos ser esclavos de diferentes formas, ya sea de un vicio, del chisme, de la pereza, etc., y el paso que debemos dar para salir de esa esclavitud es difícil, nos llega la desesperación ante las pruebas y preferimos renunciar, quedarnos dormidos, no tenemos disposición para seguir ante las adversidades, mas el Señor viene a nosotros como fuerza y alimento ara lograrlo, Él nos habla, nos anima, nos insiste en avanzar y continuar en nuestra vida, pues el Espíritu Santo quiere seguir actuando en nuestro corazón.

A Elías, Dios lo hace profeta y como tal, su tarea es Anunciar y Denunciar, anunciar la Palabra de Dios, y denunciar todo aquello que se hace fuera del Plan de Dios. Elías se encuentra con un problema, es perseguido por los profetas de Baal, a los que apoya la reina Jezabel, ya que Elías debía denunciar las malas obras que se estaban cometiendo. Elías huye al desierto, se desespera y es agobiado por el cansancio, al perder esperanzas siente deseos de morir, pero Dios le dice "levántate y come", así es como Elías encuentra Pan y Agua, esto lo hace ver que Dios está a su lado y le da, por medio de ese alimento, el poder de seguir, para Anunciar y Denunciar.

Así, en este pasaje, vemos un reflejo de nuestras propias vidas, en las que somos perseguidos por los problemas y llegamos a desesperarnos al no encontrar una solución, nos sentimos en medio de un desierto del que no podemos salir y que representa el final de la vida, o bien, que puede ser el comienzo de una nueva experiencia.

Todos los que hemos sido bautizados tenemos 3 misiones:
  1. Ser sacerdotes: Es decir, participar en las celebraciones e invitar a otros a que formen parte de las celebraciones, escuchar, meditar y transmitir la Palabra.
  2. Ser reyes: No en el sentido de riqueza, sino en el sentido del reinado de Jesús, que es el servicio y el sacrificio. Es decir, sacrificarnos un poco y servir.
  3. Ser profetas: Teniendo como principal tarea Anunciar y Denunciar. Vivir como profetas anunciando el querer de Dios y denunciando aquello que aleja de Dios.
Si somos bautizados, somos profetas y estamos llamados a anunciar el Plan de Dios y Denunciar lo que se sale de ese plan. Al denunciar siempre nos encontraremos con dificultades , pero nos da su Pan, su Alimento. Ocasionalmente tenemos la tentación del consejo del mundo por encima del consejo de Dios, pero Él nos pide ser claros y firmes, y rechazar lo que no es de Dios, y hacer este rechazo para alejarnos de lo que nos aparta de Dios cuesta, pero siempre nos dará esa fuerza que necesitamos para hacerlo, cumplir su voluntad y acercarnos.

El buen Juez por su casa empieza, es importante iniciar a entender la vida Católica y conocer al Señor primero anunciándonos a nosotros mismos y denunciarnos lo que estamos haciendo mal y rechazarlo, para poder ser profetas para otras personas, primero debemos ser profetas para nosotros mismos.

Aprovechemos y alimentémonos con el Pan de Vida que es Jesús, alimentemos bien nuestra alma y pidamos al Señor que nos enamoremos de su Eucaristía. Amén.

Reyes 19, 4 - 8.
Salmo 34 (33): Haz la prueba y verás que bueno es el Señor.
Efesios 4, 30 - 5, 2.
San Juan6, 41 - 51.

domingo, 6 de mayo de 2018

Aprender a amar

Aprender a amar significa Amarnos los unos a los otros, así como el Señor nos ha amado. Esta frase tal vez la hemos escuchado en repetidas ocasiones, mas es difícil hacerla realidad, en gran parte por una forma errónea de concebir esa palabra tan especial: Amor.

Esta palabra es muy distorcionada y nuestra percepción de cómo es el amor cae en un constante error, debido a ideas y frases como "amo esa comida" o "amo ese auto", en fin, rebajando su verdadero significado a "me gusta" o "me agrada" al referirnos a un simple objeto; cuando el amor, en realidad, debe tener un significado mucho más fuerte, más profundo, debe cobrar más fuerza y reflejarse hacia las personas y hacia los seres vivos, ya que es un sentimiento mutuo, y no debe dirigirse hacia lo material.

También nuestra cultura, por lo menos en nuestro país, México, educa a nuestras generaciones con un tipo de amor de telenovela, en donde se vive en una fantasía al esperar los "milagritos de amor" en que mágicamente nuestros problemas se resuelven de último momento, donde se vive sufriendo y esperando, y en ocasiones hasta se busca sufrir sin necesidad, en fin, una imagen del amor que sólo sirve para el entretenimiento mas no para la vida real.

En la vida real, el amor es diferente, se vuelve efectivo si aprendemos a amarnos a nosotros mismos, a conocernos profundamente y aceptarnos tal como somos, sólo así podremos amarnos y amar a los demás, pues no se puede amar si no nos amamos, no podemos dar a otros lo que no tenemos.

Es lo que Jesús nos ha  enseñado, amarnos a nosotros y a los demás; Dios es amor, Él nos ama por siempre, nos demuestra su amor y elaltadsobre todo cuando abrimos nuestro corazón y la justicia prevalece en nuestra vida. El amor el la Victoria de Dios en nuestras vidas.

La mayor prueba de amor de Dios hacia nosotros fue mandar a su Hijo para salvarnos, pues se entregó por amor y es lo que nos pide que también hagamos, entregar nuestras vidas al amor, amarnos unos a otros como Él nos amó, permanecer en el amor.

Jesús es el camino, la verdad y la vida, quien no ama se priva de vivir plenamente, y para vivir plenamente primero debemos amarnos a nosotros mismos, pues el amor es una experiencia que inicia en uno mismo, para después llegar a los demás, para lo que debemos aprender a conocernos, pues si no me conozco a mí mismo, no sabré a quien amo y sólo seguiré esperando sin conseguir resultados, pues debemos tener expecttivas reales de nuestra persona, saber quienes somos y que no somos, que tenemos y sobre todo lo que valemos, pues lo que somos no es mera casualidad, es lo que Dios nos ha dado. Debemos conocernos para mejorar, conocer nuestras virtudes para aprovecharlas y nuestros defectos para trabajar en ellos y superarlos, esperar lo mejor, buscar lo mejor, poner un esfuerzo que nos permita amarnos y compartir ese amor, valorarnos, aceparnos, cuidar nuestra integridad y no ponernos en situaciones de peligro, en riesgos, respetarnos y así llenarnos de amor hacia nosotros mismos, y como un vaso lleno empieza a derramar agua, el amor también se derramará hacia quienes nos rodean, y en esa experiencia de amor está Dios, reconocer que Dios vive en cada uno de nosotros, habita en nuestro corazón y en el de los otros.

Eso es el verdadero amor, vivir la vida bien, aceptándonos y buscando mejorar, permitiendo que Dios actúe en nuestra vida, respetar al prógimo, ser tolerante con las fallas, salir del egoísmo y la indiferencia; todo esto, para nosotros se vuelve Vida y Resurrección.

Pidamos al Señor que nos enseñe a renovar nuestro amor, nos enseñe a amarnos y a mar a los demás, así la bendición llegará a nuestras familias por medio del Espíritu Santo.

Jesús nos llama amigos porqu nos ama y nos comparte lo que el Padre le dice. Iniciemos la experiencia de amor en casa.
  • Hechos 10, 25-26. 34-35. 44-48.
  • Salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. El Señor nos ha mostrado su amor y lealtad. Aleluya.
  • 1 Juan 4, 7-10.
  • Juan 14, 23: El que ama cumplirá mi palabra, dice el Señor, y mi Padre lo amará y vendremos a él.
  • Juan 15, 9-17.

domingo, 29 de abril de 2018

El fruto de la vid

Nosotros, como Cristianos, estamos llamados a dar frutos de santidad, para lo cual debemos ser como los sarmientos unidos al tallo de la vid.

Nuestra fe en Jesucristo puede compararse con la planta de la vid, en la cual, Jesús es el tallo y nosotros simplemente las ramas del árbol, las ramas se mantienen con vida gracias al tallo, pues es el tallo quien lleva el alimento, los nutrientes y el agua a cada rama, la distribuye a cada rincón y de él todas las ramas se alimentan, pues si no están unidos, no les sería posible recibir el alimento, si una rama es cortada del tallo, la rama se seca, pues no puede alimentarse por sí sola, pero si se mantiene unida, la rama empezará a crecer, se llenará de hojas y en algún momento, cuando haya pasado el tiempo suficiente, empezará a dar sus frutos. La vida cristiana así es, Jesús es el tallo y nosotros las ramas unidas a él, si nos separamos, no podremos crecer, pero si nos mantenemos unidos a Jesús, en algún momento nuestra vida comenzará a dar sus frutos, y la manera de permanecer unidos, alimentarnos y crecer en nuestra fe es a través de los mandamientos que se resumen en dos frases:
  • Amar a Dios.
  • Amar al prójimo, unos a otros.

Es por esto que Jesús nos invita a amarnos unos a otros, a crecer y a permanecer siempre cerca de Él, a la conversión, a renunciar a aquello que intenta "cortarnos" del tallo (pecados) y seguirlo.

Hechos 9, 26-31.
Sal 21, 26b-27. 28. 30. 31-32. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.
1 Juan 3, 18-24.
Juan 15, 1-8.

domingo, 22 de abril de 2018

Orar por las vocaciones

Este 4o. Domingo de Pascua, 22 de Abril 2018, se nos invita a hacer oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas, para que nuestro Señor les dé la sabiduría para dirigirse al pueblo y guiarlo hacia la conversión y hacia la vida; los sacerdotes lelvan una consigna muy grande, que es la salvación de varias almas, mostrar que el camino de Jesús es la salvación y que Él es nuestro único Señor y Salvador; pero desafotunadamente son perseguidos y hasta asesinados, destruyendo así este Plan de Salvación.

Recordemos que en nuestro interior está la bondad del Dios, si todos fuéramos capaces de sentirla, este mundo sería mejor. Recibamos a Jesús y seremos merecedores del Reino de los Cielos, es importante reconocerlo y Él se manifestará libremente en cada uno de nosotros. La obra de Dios no se detiene, ya que es una promesa. 

Jesús es el Buen Pastor que entrega su propia vida por sus ovejas, y nosotros somos sus ovejas, nos conoce por nuestro nombre y nos habla para guiarnos por buen camino, en un diálogo entre el Padre y el Hijo, en el cual nosotros estamos incluidos.

Nos llevamos la tarea de la importancia de estar en frecuente oración por los sacerdotes y las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras.

Hechos 4, 8-12.
Salmo 118, 1, 8-9, 21-23, 26, 28-29.
1 Juan 3, 1-2
Juan 10, 11-18.

domingo, 1 de octubre de 2017

Seguir la Voluntad de Dios

Al recitar el Padre Nuestro decimos "hágase tu voluntad tanto en la Tierra como en el Cielo", esto implica al mismo tiempo el propio deseo de que así ocurra y el compromiso de hacer lo que Dios nos pide que hagamos y como Él quiere que hagamos, no como nosotros queremos o a nuestra conveniencia.

Pero cuántas veces hemos cuestionado la voluntad de Dios, porque no se acomoda en ese momento a nuestras expectativas, sino que parece que nos da la contraria o se sale de nuestros planes, sin tomar en centa que Dios no se equivoca y que sin duda lo que tiene para nosotros es y será mucho mejor aunque no de manera inmediata. Por lo anterior es que se suelen desobedecer sus mandatos y caemos en libertinaje y terminamos haciendo "lo que nos conviene" por encima de "lo que es correcto", aunque de inmediato nos parece una solución adecuada o creemos que hemos tomado la decisión correcta, en un plazo de tiempo nos damos cuenta de que no fue así, y que aquel mandato, aquella oportunidad, aquella solución que ignoramos era en realidad mucho mejor.

Cuando logramos enteder este punto y aceptemos que la voluntad de Dios es "lo que más nos conviene" habremos llegado a la conversión, y mientras avanzamos ese camino de ocnversión, nuestro Señor mueve nuestros corazones.

Dios siempre es justo, aún cuando cuestionemos su voluntad, debemos aceptarla y obedecerla, para que disfrutemos posteriormente de los resultados que esto tendrá en nuestra vida, pues bien se dice que el camino fácil no siempre es el correcto, y a veces Dios nos exige que sigamos por el camino difícil, es su voluntad, y al cruzar por ese camino difícil, habremos aprendido algo nuevo, habremos ganado experiencias y habilidades que tal vez desconocíamos y que ahora serán de utilidad en proyectos futuros.

A veces nos gana la humanidad y nos guiamos en el camino fácil, la salida más rápida, y retrocedemos en el camino de la perfección. En nuestro andar por la vida nos encontraremos con gran número de distracciones, pero la Palabra de Dios siempre estrá ahí para ser nuestra guía, nos corresponde a nosotros saber escucharla y seguirla.

Conocemos bien cuál era el proceder de Jesús, hablaba con Dios Padre todo el tiempo, hacía manifestar el Reino de los Cielos, sanaba dolencias y expulsaba malos espíritus, y su obra nunca va a detenerse porque es ayer, hoy y siempre.

Le pedimos a Dios que descubra su camino de vida, porque es único, recto y bondadoso, y con su auxilio siempre podremos vencer los obstáculos, siempre podremor realizar proyectos y planes, siempre podremos hacer el bien, siempre podremos todo aquello que de estar solos sería imposible.

Ezequiel 18; 25-28.
Salmo 25 (24); 4-9 Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Filipenses 2; 1-11.
Mateo 21; 28-32.


domingo, 24 de septiembre de 2017

Los últimos serán los primeros

Escuchamos decir "Busquen al Señor", es una invitación a encontrarnos con Él siempre, pero en especial los domingos es cuando nos congregamos y nos alimentamos de su palabra.

En una parábola Jesús nos expone el Reino como una viña cuyo propietario busca y llama a diferentes horas, de manera insistente, buscando al necesitado para que trabaje sus tierras a cambio de un Denario, algunos, los que llegaron primero, cumplen una jornada de trabajo competa, mientras que otros, los últimos en llegar, apenas trabajan unas horas, pero al final todos reciben el mismo pago, causando la molestia de los primeros. Sin embargo el propietario aclara que no ha cometido injustcia pues les ha pagado lo que ha prometido. Y Jesús finaliza diciendo "Los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros".

Jesús nos invita a cambiar de mentalidad, cambiar nuestra actitud, dejar de vivir haciendo cáclculos y tanteos, crecer en generosidad y trabajar por su reino, pues vivimos en una sociedad llena de cálculos, en un mundo social acostumbrado a medir, donde todo cuesta, nada es gratis, todo se vende o se compra, pero no se da.

El Reino de Dios no es una casa, no es un lugar, sino que es Dios mismo, el Reino es Dios, alguien que nos llama a estar con Él, a vivir con Él, a trabajar unidos por Él, para construir un mundo mejor, donde todos estemos por igual, no unos adelante de otros. Dios es el propietario de esa viña a la que llamamos su Reino y todos somos llamados para trabajar en ella, y al final, recibimos el mismo pago, sin importar quién halla estado primero.

En el Reino está presente la Justicia y la Misericordia de Dios, siempre y eternamente, así como en la parábola hubo justicia al respetar el pago acordado y misericordia al dar trabajo a quien lo necesitaba, pues Dios nos entrega su amor a todos por igual, sin importar quién halla llegado primero, pues este Reino no es una competencia para ver quién llega primero, es servicio, apertura, solidaridad con todos, comunidad y confianza.

Y ése es el camino que todos estamos llamados a hacer, equilibrar la Justicia y la Misericordia; somos invitados a vivir el Reino de los Cielos aquí y ahora, a construirlo, a consolidarlo, en nosotros mismos y en familia, siendo respetuosos, responsables, y así encontrar nuestro "Denario" al terminar nuestras labores al final el día, nuestra recompensa que es la presencia de Dios.

Sin embargo, a veces vemos mal que todos recibamos el mismo bien. Pero debemos tener en cuenta que Dios es bueno y misericordioso con todos por igual, sin distinciones, su amor es infinito y eterno. Nosotros somos el reflejo de Dios y debemos transmitir su paz, debemos reflexionar la Bondad del Señor pues somos reflejo de ella.

Pidamos al Señor que nos de un corazón compasivo y misericordioso para vivir su reino aquí y ahora.

Isaías 55; 6-9.
Salmo 145 (144); 1-3, 8-9, 17-18. Bendeciré al Señor eternamente.
Filipenses 1; 20-24, 27.
Mateo 20;1-16.


sábado, 23 de septiembre de 2017

Tipos de Católico

Existen 4 tipos de Católicos.
  1. Católico de Ocasión: Sólo asiste en ocasiones a la iglesia, ¿Cuándo? Generalmente (y de manera exclusiva) a los Bautizos, Primeras Comuniones, XV años, Bodas, etc.
  2. Católico de Cumplimiento: La palabra cumplimiento se compone de 2 palabras: Cumplo y Miento, y estos católicos obedecen esa forma de pensar, primero Cumplo y Después miento, cumple con ir a la iglesia, pero una vez que sale de ahí miente, se miente a sí mismo y le miente a Dios, pues el mensaje que Dios le dio por medio de su palabra, ahí se queda, dentro de la iglesia y continúa cometiendo los mismos errores.
  3. Católico de la Basura: En lugar de anima, desaniman; avientan su basura a otros (sus penas, sus enojos, sus tristezas, sus frustraciones, se desquitan con otros).
  4. Católico Comprometido: Sienten un compromiso real de asistir a la iglesia, se sienten identificados con ella y llegan con la intención de escuchar la palabra de Dios y recibir el mensaje que les da para mejorar sus vidas.


domingo, 17 de septiembre de 2017

Perdonar de Corazón

Creer en Nuestro Señor Jesucristo o no creer, no depende de eso su existencia y poder, pues Él es el Señor, creamos o no, Él es Él, y nos hace libres en nuestra vida de tomar decisiones y creer, pues una vez muertos dejaremos de ser libres.

Nosotros somos del Señor, para Él vivimos y para Él morimos, Él decidió que yo existiera, es un plan que yo debo cumplir, soy de Dios, por Él vine y a Él volveré. Debo tener sentido de pertenencia, si yo sé que le pertenezco debo de preocuparme por estar con Él siempre, pues Dios respetará nuestros actos y obras, de eso dependerá nuestra salvación o condenación.

El perdón es un don divino, viene de Dios, pues Él perdona nuestras faltas. Para nosotros es difícil perdonar, pues al recordar una ofensa sentimos molestias y rencores, sin embargo, Dios nos pide que practiquemos ese don de perdonar que nos ha concedido, perdonar de corazón, no guardar rencores ni resentimientos que sólo nos lastiman;  debemos perdonar sin poner condiciones, pues al hacerlo (al poner peros) ya no somos libres, pues no hemos perdonado de coraz'n y eso no nos libera del resentimiento. Al perdonar de corazón ganaremos nuestro lugar en el paraíso.

Siempre surgirán dudas y dificultades, pero el Señor nos anima a seguir, incluso Pedro tuvo sus dudas y Jesús siempreestuvo ahí para levantarlo y no dejarlo caer, de igualmanera no nos dejará caer a nosotros, pero depende de nosotros si permitimos esa ayuda que Jesús nos ofrece, y una manera de aceptar esa ayuda es perdonar a otros y dejar que la paz entre en nuestras vidas, alejando rencores y molestias, así evitamos caer.

Cuando llevamos a cuestas una deuda y no la saldamos, no sólo me afectará a mí, sino que también arrastraré a mi gente y les provocaré daño, pues por la culpa de uno solo se puede lastimar a la familia y a los cercanos, aunque esto sea injusto. Una deuda era de toda la familia, no de un solo individuo. Aprendamos a ser cuidadosos y no endeudarnos, e igualmente aprendamos a perdonar a aquellos que se han endeudado con nosotros o nos han ofendido.

El criterio de Dios siempre será más fuerte que el nuestro, su misericordia que es infinita, y es lo que debemos tener presente en nuestro corazón, llevar nuestras miserias y pecados al corazón de Jesús, poner todo en Él y experimentar su perdón, su misericordia; una de las más bellas experincias que podemos gozar, que es sentirnos libres de culpas. Después de experimentar el perdón, debemos evitar caer nuevamente en errores, evitar rencores, guardar odios.


Dios perdona siempre, el hombre sólo en ocasiones. Jesús nos invita a pedirnos perdón en familia, entre hermanos, entre padres e hijos.

La vida se alimenta del perdón y el rencor se vuelve enfermedad.

Jesús nos alimenta y da sentido a nuestras vidas, dejémonos instruir por Jesús, acerquémonos a Él para ir cambiando (como Pedro lo hacía), para que nos instruya. Permitamos que el Espíritu Santo, que mora en nosotros, nos de la gracia de ser capaces de perdonar de corazón a quienes me ofenden.

Ante nuestro Señor decimos "Perdóname Señor, y tmbién enséñame a perdonar de corazón a quienes me ofenden para vivir libre. Amén."

Sirácide (Eclesiástico) 27; 33-28, 9.
Salmo 103 (102); 1-4, 9-13. El Señor es compasivo y misericordioso.
Romanos 14; 7-9.
Mateo 18; 21-35.


domingo, 3 de septiembre de 2017

Obediencia

Jesús soportó las burlas en aquellos que lo despreciaban cuando anunciaba el Reino de los Cielos, y en ocasiones nosotros, al comunicar su palabra, también hemos de sufrir burlas y humillaciones de incrédulos, de ciegos de corazón, pero Jesús, lleno de amor siguió adelante con su misión, y también nos invita a seguir adelante con la nuestra, a no desistir, nunca rendirnos en este caminar cristiano.

Los apóstoles no hacían caso de estas burlas, pues ellos querían seguir junto con Jesús, nosotros debemos alejar nuestra atención de las humillaciones y centrarnos en nuestra tarea de llevar la Palabra de Dios a nuestros semejantes.

Nosotros admiramos a Jesús, admiramos la gloria y el poder de Dios, y es por eso que clamamos "Tenemos sed de Tí". Jesús nos conoce y sabe hasta dónde podemos llegar, por eso hay que armarnos de valor, de fuerza, de fe y cargar nuestra cruz de cada día.

Seamos ofrenda viva, busquemos la perfección acercándonos a Dios y obedeciendo su voluntad, practiquemos obras de misericordia.

Jeremías 20; 7-9.
Salmo 63 (62); 2-9 Señor, mi alma tiene sed de ti.
Romanos 12; 1-2.
Mateo 16; 21-27.


sábado, 2 de septiembre de 2017

'La fuerza del Espíritu Santo

Nosotros, el Pueblo de Dios, hemos de encomendarnos a la fuerza del Espíritu Santo, lo cual es una motivación para llenarnos de fortaleza y seguir poniendo nuestro empeño cada día, ya que el Espíritu Santo es el amor del Padre y del Hijo.

Cada uno de nosotros podemos servir al Señor de maner distinta, dependiendo de las capacidades que poseemos, pues Él puso en cada uno un don diferente, específico, especial, para que lo aprovechemos para el bien, para servir, y qué mejor manera que emplearlo para comunicar la Palabra de Dios.

Es verdad que tenemos altibajos, momentos difíciles, pero Dios siempre estará ahí para recordarnos y decirnos "Yo te escogí", nos ofrece su amistad y nos llena de fortaleza para sobreponernos ante cuaquier dificultad y seguir adelante con nuestros proyectos.


domingo, 13 de agosto de 2017

No teman, Soy yo.

Así como la barca se encontraba zarandeada por los fuertes vientos, así nosotros, la iglesia, el pueblo, en ocasiones somos zarandeados (atacados) por los vientos del maligno; y así como Jesús caminó sobre las aguas para encontrarse con sus discípulos entre la fe y el temor, así camina sobre el inmenso mar de nuestros problemas para encontrarse frente a nosotros y decirnos "no teman, soy yo".

El Señor nos invita a darle nuestros temores y miedos, nuestros problemas y dolores, como la muerte, la enfermedad, las culpas, etc., y nos dice "no teman, soy yo"; nos invita a confiar plenamente en Él.

Dios se manifista de muchas maneras, en el silencio, en la paz, en cada amanecer y anochecer, en cada momento en que hacemos oración viene a nosotros y nos repite nuevamente "no teman, soy yo".

Sin embargo, esos temores que tanto nos aquejan, esas culpas que nos tienen intranquilos, las tempestades que nos azotan, cada problema que llevamos arrastrando, muchas veces nosotros mismos lo provocamos. Pedro, al encontrarse en aquella barca azotada por el viento, tiene temor, pero también fe en Jesús cuando lo invta a caminar con Él sobre las aguas, pero esta fe no es muy fuerte en ese momento, a Pedro le entra la duda y desvía su mirada, comienza a hundirse y desesperado le pide a Jesús que lo salve, y el Señor, bondadoso y lleno de amor le extiende su mano para salvarlo y le dice "Hombre de poca fe, ¿Por qué dudaste?", a pesar de que Jesús le daba su mano, Pedro provocó su hundimiento al dudar, y eso mismo es lo que nos sucede a nosotros cuando enfrentamos las tempestades, olvidamos que hay Alguien que nos tiende su mano para ayudarnos, entramos en duda y el problema nos consume.

Aprendamos entonces a confiar en nuestro Seños, a dejarle nuestras culpas, nuestros problemas, nuestras quejas, que Él simplemente nos dice "no teman, soy yo" y sin duda esas tormentas desaparecerán una vez que nuestra fe esté puesta en Él.

Señor, te pedimos, arrodillados y arrepentidos, que extiendas tu mano hacia nosotros, nos tomes, nos sujetes y no nos sueltes, pues al caminar junto contigo nuestras tormentas han de desaparecer y no habrá viento alguno que pueda derribarnos. Amén.

Reyes 19; 9, 11-13.
Salmo 85 (84); 8-14 Muéstranos Señor tu misericordia.
Romanos 9; 1-5.
Mateo 14; 22-33.


sábado, 29 de julio de 2017

El camino hacia el Reino de Dios

El univrso es todo lo que existe, lo que vemos, lo que oímos, lo que sentimos, lo que vivimos, lo que está arriba (el cosmos, el cielo) y también lo que está abajo (nuestro mundo). Dios es el rey del universo, ese mismo rey que desde su omnipotencia y grandeza vino a nuestro mundo tan débil como un hombre para salvarnos, a darnos a conocer su reino. Se dice que cuado Jesús vino al mundo, vino a la mitad del tiempo; cuando los apóstoles le preguntaron cuándo es el fin del mundo, Él les respondió "No me toca a mí decidirlo, sino al Padre; lo que me toca a mí es invitarlos al reino".

El hombre descubre al mundo y al cosmos a su propia manera, sin embargo, querer descubrir el Reino de Dios a nuestra manera no es posible, pues para descubrirlo sólo existe una forma, siguiendo el camino que Jesús nos ha mostrado; Él mismo es el camino, es decir, el camino hacia el Reino vino a encarnarse para ser hombre entre nosotros, a sufrir nuestras mismas debilidades y padecimientos, y al mismo tiempo tener poder sobre ellos y sobre nosotros, pues tiene dos naturalezas al mismo tiempo, es Hombre y es Dios.

Jesús vino a vivir nuestro tiempo y señalarnos cuál es el camino haca el Reino de Dios, pero depende de cada uno de nosotros la manera en que recorreremos ese camino, ya que al hacerlo, podemos cometer errores, no podemos regresar el tiempo, pero podemos aprender de esos errores y tratar de corregir para mejorar y cruzar ese camino de una manera más correcta, más cercana a la manera en que Jesús espera de nosotros.

Ser católico es profesar la Fe de Cristo (credo); un cristiano es aquel que deja todo por seguir a Cristo, por seguir ese camino que nos ha señalado hacia el Reino de Dios, un reino de "Paz, Amor, Justicia y Verdad". Por lo tanto, debemos instituir el Reino de Dios desde nosotros mismos, desde nuestra familia, desde nuestra casa, buscar acercarnos a Dios, intentar identificarnos con Él; y las herramientas principales para lograrlo son "Oración y Fe"; eso es lo que se necesita para forjar ese reino en nuestras vidas, orar con gran devoción, pues Dios escucha más la voz del corazón que la voz de los labios, y tener plena fe en que Él nos escucha y también nos habla.

La oración y la Fe nos guiarán hacia la Paz, la Justicia, el Amor y la Verdad, es decir, al Reino de Dios, que es un tesoro valioso para todo aquel que sea capaz de valorarlo, para los humildes de corazón; y nosotros lo debemos descubrir; si no logramos descubrirlo, es porque hemos buscado el tesoro equivocado o porque lo hemos buscado de la manera incorrecta, pues el Reino de Dios es para todos y hay que saber cómo buscarlo, empezando por buscar dentro de nosotros mismos, dentro de nuestro corazón, de nuestras vidas; debemos pedirle al Señor que nos llene de ese Amos, de esa Verdad, de esa Justicia y esa Verdad, y todo aquello que necesitamos en nuestra vida para acercarnos a Él y renunciar a todo aquello que nos aleje; una vez ue hayamos encontrado ese tesoro, no debemos guardarlo para nosotros mismos, sino que debe ser compartido y permitir que otros los descubran y lo gocen como nosotros lo hemos logrado.

Jesús duró 3 años de vida pública, llenando a su pueblo de sabiduría y predicando lo que conocemos como Evangelio, la buena noticia del Reino de Dios, es lo que Jesús nos dice, y de todo esto, sólo se escribió lo escencial, pues hay cosas que aún no se han revelado.

Cuando Dios le dio a Moisés las tablas con los Mandamientos, esas leyes quedaron implementadas para que nosotros, su pueblo, las practiquemos.

Jesús habló en parábolas para que los oyentes supieran exactamente qué quería decir y no se hicieran interpretaciones personales.

Por lo tanto, eso es lo que debemos hacer para llegar al Reino de Dios y descubrir el tesoro de Amor, Verdad, Justicia y Paz:
  1. Seguir a Cristo, seguir sus pasos, sus enseñanzas, pues Él es el camino.
  2. Cumplir los mandamientos.
  3. Orar y tener fe.
  4. Llevar la noticia hacia otros.
Éxodo 24; 3-8.
Salmo 49 Ofrécele al Señor tu gratitud.
Juan 11; 19-27.


domingo, 10 de mayo de 2015

Ámense los unos a los otros

Estamos a un paso de celebrar la ascención; en presencia de sus apóstoles, el Señor asciende al cielo dejando un mandato: 

"Ámense los unos a los otros"

Somos nosotros mismos considerados como Amigos de Jesús, para poder sentirnos así debemos entender y obedecer su palabra, vivir de acuerdo a lo que nos manda.

Cuando muere una persona querida, por ejemplo nuestra madre, sentimos un vacío muy grande, creemos que el mundo se acaba y que no podremos enfrentar nuestros problemas igual que antes, pues ese apoyo que teníamos se ha ido; sin embargo, pasando el teimpo comenzamos a valorar las enseñanzas de esa persona y cumplimos con sus deseos en vida y actuamos conforme esa persona nos enseñó o de acuerdo a la forma en que él o ella lo hubiera hecho, pues aún después de la partida, sus palabras y enseñanzas siguen presente en nuestras vidas.

Lo mismo ocurre con las enseñanzas de Jesús, y con los apóstoles después de su muerte para llegar a comprender las palabras y las acciones que su maestro les mostró. Jesús ha muerto por nosotros y nos dejó un gran legado de enseñanzas que debemos apreciar y seguir, todo se resume en una frase: Ámense los unos a los otros.

Nosotros somos amigos de Jesús y eso nos convierte en Cristianos.

Hechos 25-26, 34-35, 44-48.
I Juan 4: 7-10.
Juan 15: 9-17.
Salmo 97: El Señor ha revelado a las naciones la salvación, Aleluya.
Juan 14:23 El que me ama guardará mi palabra (dice el Señor) y mi Padre lo amará, y vendremos a él.


domingo, 26 de abril de 2015

Yo soy el Buen Pastor

No sólo nos llamamos Hijos de Dios, sino que lo somos y debemos sentirnos como tales, como verdaderos Hijos de Dios, pues Él nos ama y la prueba de ello es que estamos aquí, leyendo, escribiendo, hablando, es decir, estamos vivos, y listos a escuchar su palabra.

Por sus heridas en la cruz fuimos sanados, fuimos curados, y con su sangre nos dará descanso de heridas, Él ya pagó por todas nuetras culpas.

Jesús es la figura del Buen Pastor.

Yo soy el Buen Pastor, dice el Señor, yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí [Juan 10:14].

¿Por qué un pastor nunca deja solo a su rebaño?

La función de un pastor es el cuidado de sus animalitos para que no se pierdan, y un buen pastor no es aquel que solamente hace su trabajo, sino que es aquel que lo hace bien, con amor y dedicación, sabe dónde están sus animales, y si alguno de ellos brama en auxilio, el pastor sabe donde está y va a ayudarlo. Sin embargo, si el animalito no brama, el pastor no sabrá dónde encontrarlo.

Del mismo modo, Jesús, como nuestro buen pastor, es quien nos cuida, ve por nosotros, nos alimenta con su sangre y su carne cuando tenemos "hambre espiritual", pues quien lo consume tendrá la Vida Eterna.

Cuando pasamos por momentos difíciles, si nos sentimos agobiados, sedientos, frustrados, cansados, fastidiados, Jesús nos dice "Vengan a mi los que estén cansados y encontrarán descanso [Mateo 11:28], si alguno tiene sed, que venga a mi y beba [Juan 7:37], porque yo he de satisfacer el alma cansada y he de saciartoda alma atribulada [Jeremías 31:25]."

Al sentirnos afligidos debemos llamar al Señor, como la oveja brama al pastor, para que venga en nuestro auxilio.

Jesús es nuestro Buen Pastor, pero, a diferencia de cualquier otro buen pastor, que si uno de sus animales no brama no sabe dónde está; Jesús sí sabe dónde estamos y qué nos sucede aún cuando no lo llamemos, y Él nos dice "Estoy en la puerta y llamo, si alguno escucha mi voz y abre, entonces entraré y cenaré con él, y él cenará conmigo [Apocalipsis 3:20]. Más si no abre, aquí esperaré afuera."

Abramos la puerta de nuestro corazón a los llamados del Señor, para que así se hagan obras en nuestras vidas.

Hechos 4: 28.
Salmo 117 La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Aleluya.
1 Juan 3: 1-2.
Juan 10: 11-18.


domingo, 5 de abril de 2015

Resurrección es glorificación

Es tiempo de Resurrección y éste domingo, donde Jesús ha resucitado, es el más importante de cada año, no existe otro igual, pues es el tiempo cuando recordamos lo que esperamos hacia el futuro: 

El día en que seremos glorificados por la gracia de Dios.

La Resurrección es Glorificación, plenitud de vida, estar junto a Dios; y Jesús nos dice que nosotros, así como él, también podemos resucitar y ser glorificados. Jesús nos quiere irradiar con su luz para sacarnos del sepulcro de oscuridad y alcanzar la resurrección. 

Más de una vez hemos comido el cuerpo y bebido la Sangre de Cristo, y hemos presenciado a un Jesús vivo que nos da ese toque de alegría al enterarnos que ha vencido a la muerte y resucitó.

Pero ¿qué hacer para tener a Jesús Resucitado en nuestras vidas?

Debemos permitir que se manifieste en nosotros mismos y hacia los demás a través de la oración, las buenas acciones, la ayuda al prójimo, al necesitado, a la familia; y tener siempre confianza a plenitud en Él.

Es el Triunfo del Señor y debemos poner nuestra fe en Cristo Resucitado, glorificando a nuestro Dios para así se nosotros mismos también glorificados.

Creer en la Resurrección es creer en la llegada del Reino proclamado por Jesús, es pensar en que es posible creer que podemos hacer todo nuevamente, creer en el triunfo de la vida sobre la muerte.

Permitamos seguir ese camino de Resurrección se nos ha mostrado, glorificando al Señor Jesús de los vivos, pues por Él estamos llamados hacia una Vida Eterna.

Hechos 10: 34a, 37-43.
Colosenses 3: 1-4.
Juan 20: 1-9.
Romanos 6: 3-11.
Lucas 24: 1-12.
Salmo 117:1-2, 16ab-17, 22-23. Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo.


domingo, 22 de marzo de 2015

El grano de trigo

Se acerca Semana Santa y es tiempo de reflexionar acerca de aquello que Dios tiene para nosotros, una alianza donde Él es nuestro Dios y nostros su pueblo; esta alianza está pactada con la propia Sangre de Jesucristo, al morir por nuestra causa en la cruz.

Gracias a esonuestras deudas fueron saldadas y nuestras culpas limpiadas, Dios nos entregó a su Hijo para que todo aquel que crea en Él no muera, más bien alcance la Vida Eterna.

Cada uno de nosotros representa un grano de trigo sembrado en esta tierra, con la misión de rendir frutos y para lo cual debemos sacrificarnos, pero ¿Cómo?
  • Renunciando a la tentación y alejándonos del pecado.
  • Renunciando a las cosas de este mundo, a las posesiones materiales.
  • Sacrificarse el padre por sus hijos.
  • Abrir un espacio en nuestra vida para Dios.
  • Cumplir con lo que Dios nos pide.
  • Enfrentar toda prueba y declarar toda victoria en nombre de Jesús.
Es tiempo de escuchar, mirar, contemplar a Jesús, acoger sus palabras y recordar sus enseñanzas.

Mateo 11: 1-10.
Isaías 50: 4-7.
Filipenses 2: 6-11.
Marcos 15: 1-39.
Salmo 21: 8-9, 17-18a, 19-20, 23-24. Dios mío, Diós mío, ¿Por aué me has abandonado?

domingo, 1 de febrero de 2015

Liberación

Jesús realiza la liberación de un hombre poseído por un espíritu inmundo al decir "Cállate,  sal de él", después de que este hombre cuestionó sus enseñanzas alpreguntarle "¿Qué quieres con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: El Santo de Dios". [Macos 1: 24-26]; en lo que se conoce hoy como exsorcismo.

En aquel tiempo se consideraba que estar enfermo o poseído era signo de una vida en pecado; Jesús lanza una orden con su voz para expulsar a ese espíritu inmundo y liberar a ese hombre del pecado. Su voz es una acción liberadora, aquel que la escucha y le permite entrar al interior de su vida será liberado y vivirá en presencia del Señor.

Podemos vivir cautivos en el pecado, caer una y otra vez en la misma acción, reincidimos, y para salir de esta situación debemos permitir que la voz liberadora de Jesús llegue a nosotros, con un corazón arrepentido aue anhela la Gracia del Señor, y así transformarnos.

Pidamos al Señor la capacidad de escuchar la voz de Jesús que nos libera, nos ama y nos salva.

Dios Padre Misericordioso que enviaste a tu hijo al mundo para nuestra salvación, absuélvenos de todo pecado. Amén.

Mateo 4: 16 El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande, a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.
Salmo 94.
Deuteronomio 18: 15-20.
I Corintios 7: 32-35.
Marcos 1: 21-28.

domingo, 25 de enero de 2015

Conversión

Dios nos invita a la conversión, nosotros debemos darnos cuenta de su grandeza y preguntarnos cuánto tiempo hemos tardado para poder entenderlo, para regresar al camino hacia la conversión, cuánto nos hace falta para llegar a ella, cuántas veces el Señor nos ha llamado a convertirnos pero seguimos por un camino distinto al que Él nos presenta.

Al Señor solamente le basta una palabra para sanarnos, para convertirnos, pues el camino de Dios siempre está cerca de nosotros, pero no nos damos cunta de eso.

Debemos cumplir su voluntad, hacer el bien, buscar la paz, adorar a Dios; es el camino a la conversión, se ve muy claro y sin embargo es difícil de cumplir. Para lograrlo hay que permitir que el Señor ponga en nuestro pensamiento lo que debemos hacer.

Hagamos que el arrepentimiento y la conversión llegue a nuestras vidas, para cumplir su voluntad y lograra también la conversión del prójimo, pues Dios llama a trabajadores para seguir edificando su reino.

Que el Señor conceda en cada uno de nosotros la gracia de saber escucharlo y poder responder con un corazón arrepentido y alcanzar la salvación.

Salmo 24: Descúbrenos Señor tus caminos.
Jonás 3: 1-5, 10.
I Corintios 7: 29-31.
Marcos 1: 14-20.